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sábado, 26 de junio de 2010

Estambul - Día 4 - Los Bazares, Taksim y la colina de Pierre Loti

Otro día nos ponemos en marcha para seguir disfrutando de la increíble ciudad que es Estambul. Hoy toca ir de compras por la mañana y seguir con visitas despues de comer.

El Gran Bazar

El gran bazar es un sitio realmente peculiar. Se trata de un complejo entramado de callejuelas cubiertas repletas de tiendas, como un desordenado centro comercial repleto de puestos para turistas. Es el sitio perfecto para llevar recuerdos o regalos a la gente. Las tiendas de oro y plata son muy interesantes, y es lo único medianamente barato. Toda la joyería se vende al peso. El regateo es algo obligado en este lugar, es importante asumir que a pesar de todo lo que puedas regatear te van a seguir timando de todos modos, lo importante es que te timen lo menos posible.

La primera vez que vine, hace 9 años, este lugar era algo distinto, o al menos así lo recuerdo. Los precios han subido notablemente, y la gente es menos amable que antes. Incluso uno de los tenderos se puso a insultarme cuando tuvo la impresión que no quería comprar. La verdad es que me resultó algo decepcionante.

Lo peor de todo es que dejé la cámara en el Hotel, con lo cual no tengo fotos que poner del Gran Bazar.

El bazar de las Especias

Después de una rápida parada en el Hotel para recoger la cámara, bajamos a ver el bazar de las especias otra vez. Teníamos tiempo por la mañana y el primer día habíamos pasado casi a la carrera. Este bazar es mucho mas pequeño que el gran Bazar y con unos productos muy distintos. Aunque abundaban las especias, tambien encontrabas en casi todos los puestos delicias turcas o frutas desecadas, todo a granel. Los colores que pueblan los puestos hacen de este lugar un sitio muy bonito.

Un puesto del bazar de las especias

Disfrutando de Sultanahmet

Al terminar en el bazar de las especias, el hambre nos dio una pista sobre la hora que era y lo que era de rigor hacer. Recomendados por una guía buscamos un pequeño hotel situado junto al Palacio de Tockapi que no quedaba muy lejos. Este hotel no vale gran cosa, pero su restaurante, situado en el ático del edificio, tiene unas vistas que valen su peso en oro. Tomamos una deliciosa comida (en Estambul se come bastante bien por lo general), prácticamente solos en aquella terraza. La sobremesa fue enormemente relajante. Las vistas sobre Santa Sofía y el estrecho eran espectaculares.

A la salida del restaurante dimos un agradable paseo por el barrio de camino (de nuevo) al puente Gálata. Este barrio esconde lugares preciosos por doquier....


Un rincon de Sultanahmet

De camino pasamos por la mítica estación de la que salía el Orient Express. Una estación curiosa aunque sin grandes pretensiones. Llegamos al puente Gálata y lo cruzamos hacia la llamada "ciudad nueva".


Esperando al Orient Express



Taksim

Taksim es una plaza situada en la parte moderna de la ciudad. Esta plaza da nombre al barrio que lo rodea, muy diferente de la ciudad vieja que ya empezamos a conocer. El camino andando es algo largo, pero existe un pequeño tren subterráneo que atraviesa por debajo la colina de la torre Gálata y nos acerca al barrio. Es un servicio muy sencillo, pero rápido, barato y muy eficaz.


El subterráneo



Al salir del subterráneo, observamos una ciudad completamente distinta a la que hemos visto estos días. Se trata de una ciudad moderna, como quien da un paseo por el centro de Madrid, aunque salvando las distancias. La calle principal es muy grande y es completamente peatonal, y a pesar de ello cuesta andar porque está llenísima de gente. Numerosos comercios se situan a lo largo de la calle. A pesar de todo esto sigue teniendo algo que la hace diferente, ese aire que caracteriza esta ciudad.


Taksim


En el recorrido de esta larga calle encontramos diferentes escenas que animan el ambiente, desde unos músicos tocando instrumentos tradicionales hasta una manifestación en la que había casi mas policía que manifestantes. Un antiguo tranvía recorre esta calle arriba y abajo, aunque por su escaso tamaño parece ser mas decorativo que funcional.


El tranvía de Taksim

Al final de la calle se extiende la plaza de Taksim, dominada por una ingente cantidad de palomas que descansan sobre los cables del tranvía, y por un auténtico ejército de Taxis que esperan a que los múltiples turistas que llegan a esta plaza quieran desplazarse a algún otro lado de la ciudad. Aprovechamos para coger un taxi que nos lleve de nuevo a la ciudad vieja, a la mezquita de Eyüp, situada junto a la colina de Pierre Loti.

Mezquita de Eyüp

Esta mezquita es bastante importante a nivel religioso, ya que es un importante lugar de veneración de los musulmanes. Parece ser que en este lugar murió uno de los Adalides de Mahoma. A pesar de haber oído cosas no demasiado buenas acerca de la tolerancia religiosa en esta zona, la verdad es que no tenemos el más mínimo problema. La mezquita es muy bonita, e intento no perturbar con la cámara a la gente que está allí rezando (no había mas turistas que nosotros por allí...). Justo coincidimos con una celebración que no tenemos ni idea de que va. Lo mas llamativo es que vemos numerosos niños vestidos con unas indumentarias muy estrafalarias (Mas tarde nos explicaron que era la ceremonia de la circuncisión).


Rezando en la mezquita de Eyüp

La colina de Pierre Loti

Justo al lado de la mezquita empieza la subida a la colina de Pierre Loti. Esta colina es un gran cementerio, bastante bonito, pero que principalmente destaca por las impresionantes vistas que tiene sobre toda la ciudad. Debe su nombre a un escritor frances que le gustaba subir a lo alto de esta colina buscando inspiración. En lo alto de la misma hay algunas cafeterías, la mas famosa de ellas el "Pierre Loti Café", que domina toda la cima. A escasos minutos de la puesta de sol nos sentamos en una terraza con unas vistas alucinantes a tomar algo antes de la cena. Mientras disfrutamos del momento empieza a sonar la última llamada a la oración. Es sobrecogedor escuchar todas las mezquitas llamando a la vez. Al estar tan altos, el sonido es muy claro y todas las llamadas se mezclan en una curiosa melodía.


Vista de la ciudad desde la colina de Pierre Loti



Tras disfrutar largo rato del sitio y el momento, nos levantamos y cogemos un taxi al Hotel. Todavía queda cenar, preparase para mañana e irse a dormir.

Se acabó lo bueno...

Mañana volvemos a Madrid. Parece mentira lo rápido que ha pasado todo. Nos llevamos un recuerdo maravilloso, que espero haber plasmado apropiadamente en este blog.

Buenas noches y hasta el próximo viaje
Rhadamon.

domingo, 6 de junio de 2010

Estambul - Dia 3 - Un paseo por el Bósforo: Desde Kanlika hasta Ortakoy

Después de las visitas organizadas de ayer, nos levantamos con ganas de ir a nuestro aire, y el plan de hoy es justo así. La idea es coger un barco en el puerto de Eminonu (junto al puente Gálat) a que nos lleve hasta Kanlika (a unos pocos Kilómetros por el Bósforo) y volver andando por la costa hasta donde podamos.

Bien temprano llegamos al puerto dispuestos a navegar estrecho arriba, y tras un rato intentando entendernos con la mujer de la taquilla conseguimos nuestros tickets y subimos al barco.

Visita panorámica

Aunque se trata de un barco de transporte, mas destinado a los lugareños que a los turistas, el barco está claramente preparado para ir disfrutando de las vistas durante el viaje. Una terraza en el nivel superior ofrece una fantástica vista del Bósforo a ambos lados del barco. Es increíble la cantidad de palacios y mezquitas que encontramos en ambas orillas.

La primera parte del trayecto es la mas interesante, ya que al estar cerca del nuecleo de la ciudad, la densidad de palacios y mezquitas a ambos lados es bastante alta. Llaman especialmente la atención la mezquita de Ortakoy (a la que iremos más tarde) y alguno de los palacios más emblemáticos, como los de Dolmabache o Beylerbeyi.

Mezquita de Ortakoy

Otra cosa realmente impresionante del trayecto son los puentes. Su tamaño y altura son realmente magníficos. Hasta que no pasas por debajo no te das cuenta del tamaño que realmente tienen. El primer puente, el más famoso, es el llamado "Puente del Bósforo", en todo un alarde de originalidad, y es un nexo clave de unión, ya no sólo entre las dos partes de la ciudad, sino entre Europa y Asia.

Puente del Bósforo

Seguimos el trayecto dejando a los lados pequeñas poblaciones, islas, urbanizaciones. El barco va haciendo escala en varios pequeños puertos, y la gente sube y baja con la tranquilidad de quien lo hace todos los días. Tras pasar el segundo puente (tan impresionante como el primero) llegamos a Kanlika, lugar donde vamos a desembarcar. A la hora de desembarcar nos sorprende que prácticamente nadie aparte de nosotros se baja aquí, solo un par de turistas como nosotros. Apenas sin darnos cuenta ponemos el pie sobre el puerto, pisando ya suelo asiático. Que rápido cambia uno aquí de continente...

Kanlika es una pequeña población en las afueras de Estambul, en el lado asiático de la ciudad. Este sitio no tiene un gran atractivo turístico, y es principalmente conocida por el yogurt que hacen aqui, que dicen que es de lo mejor que hay. Nos sentamos en una preciosa terraza a la orilla del mar (literalmente, desde la mesa casi puedes tocar el agua) a disfrutar del famoso yogurt (doy fé de que es magnífico). Se está tan bien que nos quedaríamos toda la mañana allí sentados, pero hay que ponerse en marcha. El sol cada vez está mas alto y parece que hoy va a hacer bastante calor...

El famoso yogurt de Kanlika (o lo que dejamos de él)

Fortaleza de Europa (Rumelihisarı)

El primer sitio que queremos visitar el llamado Rumelihisarı. Este es una fortaleza situada en el lado europeo del bósforo, justo enfrente de Kanlika. Tomamos un taxi para cruzar el enorme puente y tras unas vueltas nos deja en la puerta del castillo. Data del siglo XV, y se trata de una gran muralla con torres que dominan claramente toda esta zona del estrecho. En la entrada del castillo se encuentran alineados algunos de los grandes cañones que antaño vigilaban el estrecho. Todo el castillo esta construido sobre una empinada ladera, aprovechando la colina para crear un montón de terrazas naturales donde situar la artillería.

Desde lo alto del castillo

El sol pega con ganas, y las sombras escasean. Menos mal que en lo alto de la muralla sopla una brisa fresca la mar de agradable. Tras un agradable descanso a la sombra nos ponemos otra vez en marcha.

Paseo por el Bósforo


El castillo llega casi hasta la orilla, así que no hay mucho trayecto hasta el paseo. La orilla en esta zona es un sencillo paseo de hormigón, sin adornos ni barandillas pero bastante amplio. A pesar del intenso sol corre una brisilla bastante fresca que hace la mañana muy llevadera. Al otro lado (el asiático) se ven multitud de chalets y urbanizaciones que tienen pinta de ser de un nivel bastante alto. El paseo es agradable, y la compañía más. aún.

Camino de Bebek

Bebek

Al cabo de un rato caminando (algo más de un kilómetro) llegamos a Bebek. Este es una pequeña barrio bastante popular, y el lugar es bastante bonito. Llama la atención el elevado número de barcos privados amarrados a lo largo de la costa. Una vez empiezan las casas, el paseo desaparece para entrar dentro del pueblo. Esto se debe a que la orilla está completamente tomada por diferentes restaurantes que han puesto sus terrazas directamente sobre el mar. El sol sigue apretando con fuerza, y ya es la hora de comer, así que entramos a través de un callejón en uno de los muchos restaurantes de la zona. Según salimos a la terraza, nos quedamos maravillados del emplazamiento. Apenas estamos uno o dos palmos sobre la superficie del agua. El aire corre fresco y el restaurante es precioso. Desde nuestra mesa se disfruta de una vista preciosa sobre Bebek.

Una Mezquita en Bebek

Durante la comida presenciamos una escena curiosa. Un pequeño barco se acerca a la terraza del restaurante, amarra tranquilamente junto a nosotros y una pareja que teníamos sentada a nuestro lado se suben en el barco y se van. Esta claro que un taxi no es suficiente para algunos...

Tras una deliciosa comida consistente únicamente en pescado fresco (increíblemente bueno) y un delicioso Baklava, salimos del restaurante y reanudamos el paseo con un ritmo muy suave, disfrutando del momento. Mientras caminamos por Bebek, observamos algunos de los ejemplos mas llamativos de la construcción típica de la zona, fundamentada en la madera y a mi gusto un poco recargada.

Una casa típica en Bebek

Continuando el paseo

El paseo por Bebek es muy agradable y apenas sin darnos cuenta el camino vuelve a convertirse en el sencillo paseo marítimo de antes, aunque esta parte se encuentra bastante mas cuidada que la anterior. Casi sin darnos cuenta el pequeño paseo se convierte en un amplio parque con familias que pasan allí un día de fiesta. Desde alguien sacando al perro hasta una niña aprendiendo a pescar con sus abuelos. Incluso un pobre hombre echando una siesta como puede en un banco...

Una siesta te la puedes echar en cualquier lado...

Al cabo de un rato, y tras ver una interminable colección de impresionantes barcos (desde enormes cargueros chinos hasta lujosos yates turcos) llegamos al final del paseo, algo antes de pasar por debajo del puente del Bósforo, donde el amplio paseo se convierte en un pequeño arcén de una carretera. La brisa para debido a las vallas y las paredes a los lados de la carretera, y el calor empieza a ser menos llevadero. Tras media hora y pasar por algún sitio un tanto "raro", desembocamos de golpe en la zona de Ortakoy.

Barrio de Ortakoy

Este barrio es bastante pintoresco. De calles pequeñas y muy bonitas, está repleto de pequeñas tiendas y puestos. La zona no es demasiado extensa, pero resulta muy agradable dar un tranquilo paseo por aquí.

Uno de los múltiples rincones de Ortakoy

Toda esta zona gira en torno a la hermosa mezquita homónima que se encuentra a la orilla del mar. Ésta mezquita es una de las imágenes mas conocidas de Estambul. Ya la habíamos visto desde el barco (ver la primera foto de este post) pero desde cerca es incluso más hermosa. La plaza que está delante de la mezquita es un sitio ideal para parar a beber algo admirando la vista. El zumo de naranja que pedimos nos sabe a gloria después del largo paseo (una cosa curiosa es que en Estambul es muy habitual encontrar zumos recién exprimidos en muchísimos sitios a lo largo de la ciudad, incluso en puestos de la calle).

La mezquita de Ortakoy (y un horrible arcoiris de publicidad)

Tras el caluroso día, y ya cansados de andar cogemos un Taxi que nos lleve al Hotel. Mañana toca recorrer los bazares y más paseos por la ciudad vieja.

Buenas noches,
Rhadamon.

viernes, 28 de mayo de 2010

Estambul - Dia 2 - Barrio de Sultanahmet y paseo por la costa

Por este nombre tan complicado se conoce a uno de los barrios mas emblemáticos de la ciudad de Estambul. Este barrio debe su nombre a la mezquita del mismo nombre, mas conocida como la mezquita azul. En esta zona se encuentran algunos de los mayores atractivos turísticos de la ciudad. Empezamos el día en el hipódromo, donde hemos quedado con nuestra guía de habla hispana. Casualmente es su primer día y la pobre está hecha un flan. Después de tranquilizarla un poco, y con la carpeta de apuntes en la mano, nos ponemos en marcha

El hipódromo


Lo primero decir que el hipódromo de Estambul poco se parece a un hipódromo, al menos en la actualidad. En su lugar encontramos una amplia plaza peatonal con algunos monumentos en donde antiguamente se erigió un hipódromo. El suelo del hipódromo original se encuentra varios metros por debajo del suelo de la plaza, aunque no se puede ver. Lo único que queda en pié del hipódromo es la columna de las serpientes, ubicada en el centro, y dos impresionantes obeliscos que se erigían en ambos extremos del mismo: El obelisco de Constantino y el de Teodosio. Este último es de origen egipicio, y su estado de conservación es asombrosamente bueno. Cualquiera diría que tiene 3500 años de antigüedad...


El otro monumento del que he hablado antes es la columna de las serpientes. Esta es una columna imita tres serpientes enroscadas, y en lo alto, sujetetada por las cabezas de las serpientes, tenía una esfera dorada. Esta parte de la columna fue destruida hace mucho tiempo y actualmente solo queda la base de la columna. Tras dar una vuelta por la plaza nos dirigimos a unas escaleras que empiezan justo al lado, y en lo alto llegamos a una puerta que nos lleva al patio de la Mezquita Azul

La mezquita del Sultan Ahmed, o la Mezquita azul

Mas conocida por este último nombre, es una de las joyas de la ciudad. Según franqueamos la puerta del patio nos encontramos con una vista impresionante. Realmente es un sitio precioso.


Llaman la atención los seis minaretes que tiene la mezquita. Al parecer cuando se construyó esta mezquita se hizo con los seis minaretes, los mismos que tenía en aquel entonces la mezquita de La Meca. Como ninguna mezquita podía tener más minaretes que La Meca, el arquitecto decidió construir un séptimo en La Meca, dejando a esta por encima.

Tras disfrutar unos momentos de la vista, nos dirigimos hacia el interior de la mezquita. Nos quitamos los zapatos y entramos dentro. Si por fuera era impresionante, por dentro es sobrecogedora. Un gran espacio diáfano se abre ante nosotros, con unos altísimos techos y una decoración tremendamente cuidada y detallista a pesar de las inmensas dimensiones. Los colores que decoran las paredes son de diferentes tonos, aunque predominan claramente las gamas de azules. Una curiosa y tenue iluminación hacen del lugar un sitio mágico, digno de guardar para el recuerdo.


Cientos y cientos de finas cuerdas sostienen la enorme lámpara que se encuentra en el centro de la mezquita, a una altura sorprendentemente baja. La lampara, de sencillo diseño, consta de cientos de pequeños vasos de cristal, y en cada una de ellas, una pequeña bombilla ilumina a poca distancia. Bajo nuestros pies una impecable alfombra roja cubre todo el suelo, haciendo juego con algunos de los colores empleados para la decoración del techo. Nos quedamos embobados admirando la cantidad de pequeños detalles que pueblan esta impresionante obra de arte.

Sin demasiadas ganas, abandonamos la mezquita azul para dirigirnos a otra de las grandes maravillas que se pueden encontrar en este barrio, y que sin duda es la construcción mas importante de Estambul.

Hagia Sophia (Santa Sofía)

La iglesia de Santa Sofía es otro de los edificios más emblemáticos de Estambul. Aunque se construyó como una iglesia bizantina, los otomanos la reformaron en una mezquita mas tarde. De ahí sus minaretes.



La verdad es que el edificio por fuera, aunque es magestuoso en lo que a dimensiones se refiere, se eleva sin demasiada gracia. No sigue un patrón y parece incluso desordenado. Sin embargo al entrar la sensación es muy distinta. El interior goza de una majestuosidad impactante. Los impresionantes mosaicos bizantinos, así como los amplios espacios de los que goza esta iglesia hacen de este lugar un sitio único. Las características técnicas de la construcción de la cúpula y la distribución del peso fueron pioneras en su tiempo, aunque no voy a entrar en demasiado detalle al respecto. Simplemente decir que el espacio diáfano que se consigue debajo de esta cúpula es impresionante.

El punto negativo es que la cúpula se encuentra en restauración desde hace muchos años, y un horrible andamio ocupa casi todo el espacio central de la iglesia, restando parte de ese efecto impactante que comentaba antes. Además, parece que la restauración va para largo (yo vine aquí hace 8 años y el andamio estaba exactamente en el mismo lugar).


Es llamativo ver la cantidad de ventanas que tiene esta iglesia, y la cantidad de luz natural que tiene. Tiene muchas menos lámparas que la mezquita azul, es mucho mas grande y a pesar de ello está muchísimo más iluminada que la anterior. Las pequeñas lamparas que podemos encontrar a lo largo de la iglesia son de un estilo muy similar al encontrado en casi todas las mezquitas de la ciudad. Tras pasear por las largas galerías y disfrutar tanto de la impresionante construcción como de los cuidados mosaicos, nos ponemos en marcha hacia nuestro siguiente destino.

Las cisternas

No muy lejos de Santa Sofía se encuentra  la "cisterna de la basílica". Esta es una antigua cisterna bizantina usada para almacenar agua. Actualmente existe un acceso peatona a la misma y se puede visitar a través de un recorrido sobre unas plataformas que serpentean entre las mas de 300 columnas que forman este depósito subterráneo de agua.

La humedad que hay en el ambiente es tremenda, pero merece la pena bajar a disfrutar de un lugar tan especial. La tenue iluminación provoca unos juegos de luces con el agua realmente bonitos.


A lo largo del recorrido observamos un montón de curiosos rincones, así como algunas columnas distintas a las demás que llaman claramente la atención. En el agua, a un palmo bajo nuestros pies, numerosos peces de diferentes tamaños y colores juegan amparados en oscuridad. Tras un pequeño paseo llegamos al final del recorrido, la parte más profunda de la cisterna. En este lugar encontramos una cosa realmente curiosa. En la base de las últimas columnas encontramos tallada la cara de Medusa. Se cree que se pusieron ahí para humillar o negar de alguna manera el poder de esta bestia mitológica.


De regreso, el recorrido nos lleva otra vez entre las columnas del otro lado de la cisterna. Justo al final, antes de salir, encontramos sobre una plataforma la terraza de un restaurante ubicado dentro de la propia cisterna, con escenario incluido. No creo que sea un sitio para nada barato, pero desde luego el enclave es muy original (demasiado húmedo para mi gusto).


Paseo por la orilla del mar

Tras comer en un restaurante de la zona, nos lanzamos a la aventura.callejeando un poco por la ciudad vieja. Tras un par de horitas callejeando por callejuelas, llegamos al mar, donde un largo paseo recorre la pedregosa orilla. El paseo nos ofrece una vista muy bonita del lado asiático de la ciudad. No nos cruzamos con ningún turista en todo el paseo, sin embargo encontramos multitud de pescadores y bañistas, que aprovechan el buen día para su rato de descanso.


Llama la atención la intensa presencia militar en el estrecho. Numerosas fragatas patrullan constantemente entre el intenso tráfico de barcos cargueros y de pasajeros. Incluso un submarino negro de gran tamaño los acompaña.


Varias horas después, el paseo termina en el puente Gálata. El largo paseo nos ha dejado agotados, pero contentos con la experiencia. Nos retiramos pronto al hotel a descansar para estar frescos al día siguiente. La cena del hotel el magnífica, guinda perfecta para un largo y fantástico día.

Mañana recorreremos el estrecho del Bósforo hacia el Mar negro, hasta llegar a Kanlika, en la parte Asiática, y haremos todo el camino de vuelta por la parte Europea.

Buenas noches,
Rhadamon.

viernes, 14 de mayo de 2010

Estambul - Dia 1 por la tarde - Desde Tockapi a la Torre Gálata

Perdiendo el tiempo

Apenas sin tener tiempo para parar a comer, nos subimos a un autobús que nos llevará hasta ellos guía que nos enseñarán algunos de los sitios emblemáticos de la ciudad. Según llegamos al sitio acordado el minibús nos deja en un aparcamiento de autobuses, donde nos dicen que nos recogerá el guia español. Después de un rato sin que por allí aparezca nadie, nos enteramos de que está comiendo, junto con el resto del grupo. Hora y media después se digna a aparecer, argumentando que no sabia nada... Intentamos no pensar demasiado en ello y disfrutar de la visita. Primer destino: La mezquita de Rüstem Pasha.

Mezquita de Rüstem Pasha

El itinerario habitual nos habría llevado a la mezquita de Solimán el Magnífico, pero se encuentra cerrada por restauración. En su lugar nos llevan a la Mezquita de Rüstem Pasha. Esta mezquita se encuentra muy cerca del puente Gálata, no demasiado a la vista. La primera impresión desde fuera no es nada llamativa, ya que se trata de una pequeña mezquita con una arquitectura exterior bastante sencilla. Cuando entramos la impresión es muy distinta. El interior está ricamente decorado con azulejos donde predominan los colores azul y blanco. La cuidada decoración junto con la tenue iluminación hacen de este lugar un sitio realmente precioso. Ajenos a nosotros, unos pocos fieles rezan frente al pequeño mihrab de esta mezquita. La sensación en este lugar era realmente acogedora, quizá influida por la torrencial lluvia que cae fuera.

La acogedora mezquita de Rüstem Pacha

Palacio de Topkapi

Nuestro siguiente destino es el Palacio de Topkapi. A pesar de la molesta lluvia (y eso que era Julio) nos dirigimos hacia allí. Este palacio es conocido principalmente por el tesoro que acoge en su interior. Las dos piezas mas impresionantes de este tesoro son "El puñal Topkapi" y "El diamante del cucharero", que aunque tenga un nombre poco impresionante su tamaño es nada despreciable.

Realmente Tockapi es un gran recinto compuesto de múltiples zonas claramente diferenciadas por zonas. Amplios jardines, galerías, fuentes y miradores abundan en este lugar, cada uno de forma distinta a los demás. Llaman la atención algunos de los árboles, realmente viejos.

El Harén

La zona mas interior era únicamente para el sultán, y la disposición de los edificios es bastante arbitraria. Parece ser que cada nuevo sultán construía su propio pabellón, separado de los demás. Pero aparte del complejo, lo impresionante de esta zona son las vistas que hay sobre el mar y el cuerno de oro. Claramente esta gente eligió el sitio muy cuidadosamente.

Interior de uno de los pequeños pabellones

Poco después salimos de vuelta a la zona del puente Gálata. Se acaba la visita guiada y vamos dar una vuelta rápida por el Bazar egipcio.

Bazar Egipcio y la mezquita nueva

El bazar egipcio se encuentra situado en el lado viejo de la ciudad, junto al puente Gálata. Se trata de un pequeño bazar en forma de L cuya especialidad son las especias (de ahí su sobrenombre, "el bazar de las especias"). La sensación al entrar es impactante, ya que el ambiente está treméndamente cargado de los olores de todas las especias expuestas. Multitud de pequeñas tiendas se agolpan a los lados de la calle vendiendo principalmente dulces y especias de todo tipo. Todas a granel, por supuesto.

Los colores inundaban las pequeñas tiendas del bazar

Las delicias turcas (dulce típico y bastante peculiar, parecido a una gominola) están a la venta de todas las tiendas, y los vendedores salen de ellas para ofrecerte que las pruebes, a veces de forma bastante insistente. El de la foto no es el más típico, pero me llamó la atención :)

Las delicias turcas

Tras esquivar a tan peculiares personajes, y casi sin darnos cuenta, llegamos al final del bazar, a una calle secundaria que nos lleva hasta la parte de atrás de la mezquita nueva.

Llamando a rezar

Lo primero que llama la atención de esta mezquita es que nueva, nueva, no es. Tiene más de 300 años, lo que plantea un concepto diferente de lo nuevo y lo antiguo. La construcción no es demasiado ostentosa, pero es bonita, y encaja bien con la zona donde está ubicada. Parece que es más una mezquita de culto que turística, ya que cuando pasamos a su lado, numerosos paisanos entraban llamados a rezar a través de los altavoces de los minaretes.

Damos la vuelta a la mezquita para llegar hasta el puente Gálata (por cuarta vez hoy) y cruzarlo por fin.

Puente Gálata

La estructura del puente Gálata es realmente curiosa. Consta de dos niveles. En el nivel superior se encuentra la carretera, las vías del tranvía y un paso de peatones. El ajetreo es bastante intenso con toda la gente que cruza de un lado a otro del cuerno de Oro. Llama la atención el gran número de pescadores que se situan en los lados del puente, copando por completo la barandilla con sus cañas de pescar. Por los cubos que se encuentran a su lado parece que la pesca es bastante fructífera, aunque yo no me comería esos peces...

Hoy tenemos pescado para cenar

El segundo nivel del puente se encuentra por debajo del primero y es muy diferente a este. Este nivel es un paso peatonal lleno de restaurantes mas o menos típicos (muy orientados a los turistas). El ritmo es bastante mas lento y el ambiente es agradable, pero no es lo que buscamos en ese momento. Cruzamos al otro lado con la intención de llegar hasta la torre Gálata.

Un momento de relax

Atardecer desde la Torre Gálata

La torre Gálata es una torre muy antigua (del siglo XIV), y cuando se construyó era el edificio mas alto de toda la ciudad. Está además construido en lo alto de una de las colinas de los lados del cuerno de Oro, en el lado de la ciudad nueva. Esto la convirtió en una posición defensiva importantísima, ya que desde aquí se podía controlar perfectamente todo el estrecho a gran distancia. En la actualidad se ha reconvertido en un restaurante, pero puedes pagar por subir a la terraza sin entrar al (carísimo, creo) restaurante.

Dominando la ciudad

Tras un agradable y empinado paseo, llegamos hasta la torre. Pagamos el correspondiente uso del ascensor y subimos a contemplar el atardecer desde el estrecho y agobiante mirador. La verdad es que la vista de la ciudad es realmente impresionante, a falta de una palabra mejor para describirlo. Estuvimos cerca de una hora observando toda la ciudad desde allí. Tras una preciosa puesta de sol, nos pusimos en marcha de vuelta al Hotel, agotados después del intenso día.

Buenas noches, Estambul

viernes, 12 de marzo de 2010

Estambul - Día 1 por la mañana - Un largo paseo por la ciudad

¿Que hay de nuevo, viejo?

Después de 8 años vuelvo a Estambul. Entonces estaba en COU y vine de viaje de estudios con todo el curso. Esta vez es de una forma muy distinta, con Isa (mi novia) y mis padres, y con ganas de revivir todos aquellos recuerdos. La ciudad se parece poco a la que yo recordaba, no se si porque ella ha cambiado demasiado, o porque el que ha cambiado soy yo.

La Bandera de Turquía

San Salvador en Chora

Empezamos el día con tiempo libre por la mañana. Tenemos una excursión organizada después de comer, así que cogemos un taxi que nos acerca a la Iglesia de San Salvador en Chora. Esta iglesia bizantina es muy conocida por los impresionantes mosaicos que hay en el interior. Despues de callejear bastante (el taxista no tenía muy claro donde estaba) llegamos a la iglesia, escondida en un barrio nada turístico. La quietud del lugar no nos llama la atención al principio, pero cuando vemos las puertas de la Iglesia cerradas a cal y canto empezamos a atar cabos. La iglesia está cerrada los miercoles, y ¿a que no adivinais que día es hoy?.

Tras el primer chasco seguimos con el itinerario algo antes de lo planificado. Bajamos callejeando hasta el barrio de Balat.

Barrio de Balat

El paseo por el barrio de Balat resulta realmente curioso. Se trata de una zona bastante modesta y nada turística. De hecho, los paisanos se nos quedaban mirando con cara de "¿y estos a donde van?". Hay casas de muchos tipos, pero llaman la atencion las de madera, de una construcción y estilo muy similar , aunque varían muchísimo en los colores y el estado de conservación. Algunas parece que se vayan a derrumbar de un momento a otro...

Construcción típica en madera

El barrio de Balat es famoso por albergar una comunidad judía que desciende de judios expulsados de España en el siglo XV. Lo interesante es que han conservado el idioma a lo largo de los años y en la actualidad es como el castellano antiguo. La verdad es que es ibamos buscando un ambiente muy distinto al que encontramos, muy cerca de lo marginal. Conforme vamos bajando hacia el Cuerno de Oro, el ambiente mejora un poco, y encontramos algunas zonas con bastante encanto. ¡Incluso casi nos metemos dentro del rodaje de una película!. Las calles serpentean por entre las casas. Tras dar alguna vuelta que otra, nos encontramos de golpe con la orilla del Cuerno de Oro.

Un paseo a la orilla del Cuerno de Oro

Para los que no lo sepan, el cuerno de oro es un entrante del mar de Mármara (como una ría) que divide la ciudad de Estambul en la partes vieja y nueva. Este cuerno es como el corazón de la ciudad. El nombre "de oro" en teoría viene por el color que toma al atardecer, con un tono dorado. A las orillas de este cuerno se encuentran casi todas las cosas mas interesantes de la ciudad. Los cruceros en Barco son habituales, enseñando a los turistas la ciudad desde el mar. En la orilla se amarran multitud de embarcaciones, desde las mas modestas hasta lujosos cruceros que son tan grandes que no pueden entrar y se quedan amarrados junto al puente Gálata.

Pescador a la orilla del Cuerno de Oro

El paseo por la orilla es largo pero agradable. El principal fallo es que tiene Estambul es que no es una ciudad nada pensada para el peatón. Los semaforos o pasos a nivel son casi inexistentes, y te tienes que jugar el cuello para cruzar algunas zonas. Ríete tu de los romanos. Tras alguna peligrosa aventura cruzando calles muy transitadas, conseguimos llegar al final del paseo, junto al último de los puentes.

El Cuerno de Oro tiene tres puentes. El más famoso es el Puente Gálata. Este puente es el que se sitúa en la parte exterior del cuerno, ya casi en el mar de Mármara. Se trata de un puente levadizo muy curioso, pero ya hablaré de él más adelante, ya que en esta parte del paseo pasamos de largo. Justo enfrente del puente Gálata está el Bazar de las Especias y la mezquita nueva, pero tampoco entramos (tambien volveremos más tarde) para llegar a tiempo a la visita guiada de por la tarde. Cogemos un taxi que nos llevará al hotel, donde nos recogen para la visita. Tras una pequeña parada en la habitación, nos preparamos para la tarde.

Supongo que por esto lo llaman  el cuerno de oro

martes, 9 de marzo de 2010

Verano de 2009: Estambul

Buenas!

Llevo algo de tiempo desconectado del blog, pero no penseis que me he olvidado de él, je je je...

Estoy preparando unos posts del viaje que hice el Verano pasado a Estambul. Para aquellos de vosotros que estudiasteis COU en el Maravillas conmigo, estos post os traerán buenos recuerdos, ya que es un recorrido muy parecido al que hicimos entonces. Para los que no lo conozcais, espero que os guste igualmente :)

En un par de dias como mucho espero tener terminada la primera entrada. ¡Tened paciencia! Hasta entonces, os dejo un aperitivo...