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sábado, 26 de junio de 2010

Estambul - Día 4 - Los Bazares, Taksim y la colina de Pierre Loti

Otro día nos ponemos en marcha para seguir disfrutando de la increíble ciudad que es Estambul. Hoy toca ir de compras por la mañana y seguir con visitas despues de comer.

El Gran Bazar

El gran bazar es un sitio realmente peculiar. Se trata de un complejo entramado de callejuelas cubiertas repletas de tiendas, como un desordenado centro comercial repleto de puestos para turistas. Es el sitio perfecto para llevar recuerdos o regalos a la gente. Las tiendas de oro y plata son muy interesantes, y es lo único medianamente barato. Toda la joyería se vende al peso. El regateo es algo obligado en este lugar, es importante asumir que a pesar de todo lo que puedas regatear te van a seguir timando de todos modos, lo importante es que te timen lo menos posible.

La primera vez que vine, hace 9 años, este lugar era algo distinto, o al menos así lo recuerdo. Los precios han subido notablemente, y la gente es menos amable que antes. Incluso uno de los tenderos se puso a insultarme cuando tuvo la impresión que no quería comprar. La verdad es que me resultó algo decepcionante.

Lo peor de todo es que dejé la cámara en el Hotel, con lo cual no tengo fotos que poner del Gran Bazar.

El bazar de las Especias

Después de una rápida parada en el Hotel para recoger la cámara, bajamos a ver el bazar de las especias otra vez. Teníamos tiempo por la mañana y el primer día habíamos pasado casi a la carrera. Este bazar es mucho mas pequeño que el gran Bazar y con unos productos muy distintos. Aunque abundaban las especias, tambien encontrabas en casi todos los puestos delicias turcas o frutas desecadas, todo a granel. Los colores que pueblan los puestos hacen de este lugar un sitio muy bonito.

Un puesto del bazar de las especias

Disfrutando de Sultanahmet

Al terminar en el bazar de las especias, el hambre nos dio una pista sobre la hora que era y lo que era de rigor hacer. Recomendados por una guía buscamos un pequeño hotel situado junto al Palacio de Tockapi que no quedaba muy lejos. Este hotel no vale gran cosa, pero su restaurante, situado en el ático del edificio, tiene unas vistas que valen su peso en oro. Tomamos una deliciosa comida (en Estambul se come bastante bien por lo general), prácticamente solos en aquella terraza. La sobremesa fue enormemente relajante. Las vistas sobre Santa Sofía y el estrecho eran espectaculares.

A la salida del restaurante dimos un agradable paseo por el barrio de camino (de nuevo) al puente Gálata. Este barrio esconde lugares preciosos por doquier....


Un rincon de Sultanahmet

De camino pasamos por la mítica estación de la que salía el Orient Express. Una estación curiosa aunque sin grandes pretensiones. Llegamos al puente Gálata y lo cruzamos hacia la llamada "ciudad nueva".


Esperando al Orient Express



Taksim

Taksim es una plaza situada en la parte moderna de la ciudad. Esta plaza da nombre al barrio que lo rodea, muy diferente de la ciudad vieja que ya empezamos a conocer. El camino andando es algo largo, pero existe un pequeño tren subterráneo que atraviesa por debajo la colina de la torre Gálata y nos acerca al barrio. Es un servicio muy sencillo, pero rápido, barato y muy eficaz.


El subterráneo



Al salir del subterráneo, observamos una ciudad completamente distinta a la que hemos visto estos días. Se trata de una ciudad moderna, como quien da un paseo por el centro de Madrid, aunque salvando las distancias. La calle principal es muy grande y es completamente peatonal, y a pesar de ello cuesta andar porque está llenísima de gente. Numerosos comercios se situan a lo largo de la calle. A pesar de todo esto sigue teniendo algo que la hace diferente, ese aire que caracteriza esta ciudad.


Taksim


En el recorrido de esta larga calle encontramos diferentes escenas que animan el ambiente, desde unos músicos tocando instrumentos tradicionales hasta una manifestación en la que había casi mas policía que manifestantes. Un antiguo tranvía recorre esta calle arriba y abajo, aunque por su escaso tamaño parece ser mas decorativo que funcional.


El tranvía de Taksim

Al final de la calle se extiende la plaza de Taksim, dominada por una ingente cantidad de palomas que descansan sobre los cables del tranvía, y por un auténtico ejército de Taxis que esperan a que los múltiples turistas que llegan a esta plaza quieran desplazarse a algún otro lado de la ciudad. Aprovechamos para coger un taxi que nos lleve de nuevo a la ciudad vieja, a la mezquita de Eyüp, situada junto a la colina de Pierre Loti.

Mezquita de Eyüp

Esta mezquita es bastante importante a nivel religioso, ya que es un importante lugar de veneración de los musulmanes. Parece ser que en este lugar murió uno de los Adalides de Mahoma. A pesar de haber oído cosas no demasiado buenas acerca de la tolerancia religiosa en esta zona, la verdad es que no tenemos el más mínimo problema. La mezquita es muy bonita, e intento no perturbar con la cámara a la gente que está allí rezando (no había mas turistas que nosotros por allí...). Justo coincidimos con una celebración que no tenemos ni idea de que va. Lo mas llamativo es que vemos numerosos niños vestidos con unas indumentarias muy estrafalarias (Mas tarde nos explicaron que era la ceremonia de la circuncisión).


Rezando en la mezquita de Eyüp

La colina de Pierre Loti

Justo al lado de la mezquita empieza la subida a la colina de Pierre Loti. Esta colina es un gran cementerio, bastante bonito, pero que principalmente destaca por las impresionantes vistas que tiene sobre toda la ciudad. Debe su nombre a un escritor frances que le gustaba subir a lo alto de esta colina buscando inspiración. En lo alto de la misma hay algunas cafeterías, la mas famosa de ellas el "Pierre Loti Café", que domina toda la cima. A escasos minutos de la puesta de sol nos sentamos en una terraza con unas vistas alucinantes a tomar algo antes de la cena. Mientras disfrutamos del momento empieza a sonar la última llamada a la oración. Es sobrecogedor escuchar todas las mezquitas llamando a la vez. Al estar tan altos, el sonido es muy claro y todas las llamadas se mezclan en una curiosa melodía.


Vista de la ciudad desde la colina de Pierre Loti



Tras disfrutar largo rato del sitio y el momento, nos levantamos y cogemos un taxi al Hotel. Todavía queda cenar, preparase para mañana e irse a dormir.

Se acabó lo bueno...

Mañana volvemos a Madrid. Parece mentira lo rápido que ha pasado todo. Nos llevamos un recuerdo maravilloso, que espero haber plasmado apropiadamente en este blog.

Buenas noches y hasta el próximo viaje
Rhadamon.

viernes, 14 de mayo de 2010

Estambul - Dia 1 por la tarde - Desde Tockapi a la Torre Gálata

Perdiendo el tiempo

Apenas sin tener tiempo para parar a comer, nos subimos a un autobús que nos llevará hasta ellos guía que nos enseñarán algunos de los sitios emblemáticos de la ciudad. Según llegamos al sitio acordado el minibús nos deja en un aparcamiento de autobuses, donde nos dicen que nos recogerá el guia español. Después de un rato sin que por allí aparezca nadie, nos enteramos de que está comiendo, junto con el resto del grupo. Hora y media después se digna a aparecer, argumentando que no sabia nada... Intentamos no pensar demasiado en ello y disfrutar de la visita. Primer destino: La mezquita de Rüstem Pasha.

Mezquita de Rüstem Pasha

El itinerario habitual nos habría llevado a la mezquita de Solimán el Magnífico, pero se encuentra cerrada por restauración. En su lugar nos llevan a la Mezquita de Rüstem Pasha. Esta mezquita se encuentra muy cerca del puente Gálata, no demasiado a la vista. La primera impresión desde fuera no es nada llamativa, ya que se trata de una pequeña mezquita con una arquitectura exterior bastante sencilla. Cuando entramos la impresión es muy distinta. El interior está ricamente decorado con azulejos donde predominan los colores azul y blanco. La cuidada decoración junto con la tenue iluminación hacen de este lugar un sitio realmente precioso. Ajenos a nosotros, unos pocos fieles rezan frente al pequeño mihrab de esta mezquita. La sensación en este lugar era realmente acogedora, quizá influida por la torrencial lluvia que cae fuera.

La acogedora mezquita de Rüstem Pacha

Palacio de Topkapi

Nuestro siguiente destino es el Palacio de Topkapi. A pesar de la molesta lluvia (y eso que era Julio) nos dirigimos hacia allí. Este palacio es conocido principalmente por el tesoro que acoge en su interior. Las dos piezas mas impresionantes de este tesoro son "El puñal Topkapi" y "El diamante del cucharero", que aunque tenga un nombre poco impresionante su tamaño es nada despreciable.

Realmente Tockapi es un gran recinto compuesto de múltiples zonas claramente diferenciadas por zonas. Amplios jardines, galerías, fuentes y miradores abundan en este lugar, cada uno de forma distinta a los demás. Llaman la atención algunos de los árboles, realmente viejos.

El Harén

La zona mas interior era únicamente para el sultán, y la disposición de los edificios es bastante arbitraria. Parece ser que cada nuevo sultán construía su propio pabellón, separado de los demás. Pero aparte del complejo, lo impresionante de esta zona son las vistas que hay sobre el mar y el cuerno de oro. Claramente esta gente eligió el sitio muy cuidadosamente.

Interior de uno de los pequeños pabellones

Poco después salimos de vuelta a la zona del puente Gálata. Se acaba la visita guiada y vamos dar una vuelta rápida por el Bazar egipcio.

Bazar Egipcio y la mezquita nueva

El bazar egipcio se encuentra situado en el lado viejo de la ciudad, junto al puente Gálata. Se trata de un pequeño bazar en forma de L cuya especialidad son las especias (de ahí su sobrenombre, "el bazar de las especias"). La sensación al entrar es impactante, ya que el ambiente está treméndamente cargado de los olores de todas las especias expuestas. Multitud de pequeñas tiendas se agolpan a los lados de la calle vendiendo principalmente dulces y especias de todo tipo. Todas a granel, por supuesto.

Los colores inundaban las pequeñas tiendas del bazar

Las delicias turcas (dulce típico y bastante peculiar, parecido a una gominola) están a la venta de todas las tiendas, y los vendedores salen de ellas para ofrecerte que las pruebes, a veces de forma bastante insistente. El de la foto no es el más típico, pero me llamó la atención :)

Las delicias turcas

Tras esquivar a tan peculiares personajes, y casi sin darnos cuenta, llegamos al final del bazar, a una calle secundaria que nos lleva hasta la parte de atrás de la mezquita nueva.

Llamando a rezar

Lo primero que llama la atención de esta mezquita es que nueva, nueva, no es. Tiene más de 300 años, lo que plantea un concepto diferente de lo nuevo y lo antiguo. La construcción no es demasiado ostentosa, pero es bonita, y encaja bien con la zona donde está ubicada. Parece que es más una mezquita de culto que turística, ya que cuando pasamos a su lado, numerosos paisanos entraban llamados a rezar a través de los altavoces de los minaretes.

Damos la vuelta a la mezquita para llegar hasta el puente Gálata (por cuarta vez hoy) y cruzarlo por fin.

Puente Gálata

La estructura del puente Gálata es realmente curiosa. Consta de dos niveles. En el nivel superior se encuentra la carretera, las vías del tranvía y un paso de peatones. El ajetreo es bastante intenso con toda la gente que cruza de un lado a otro del cuerno de Oro. Llama la atención el gran número de pescadores que se situan en los lados del puente, copando por completo la barandilla con sus cañas de pescar. Por los cubos que se encuentran a su lado parece que la pesca es bastante fructífera, aunque yo no me comería esos peces...

Hoy tenemos pescado para cenar

El segundo nivel del puente se encuentra por debajo del primero y es muy diferente a este. Este nivel es un paso peatonal lleno de restaurantes mas o menos típicos (muy orientados a los turistas). El ritmo es bastante mas lento y el ambiente es agradable, pero no es lo que buscamos en ese momento. Cruzamos al otro lado con la intención de llegar hasta la torre Gálata.

Un momento de relax

Atardecer desde la Torre Gálata

La torre Gálata es una torre muy antigua (del siglo XIV), y cuando se construyó era el edificio mas alto de toda la ciudad. Está además construido en lo alto de una de las colinas de los lados del cuerno de Oro, en el lado de la ciudad nueva. Esto la convirtió en una posición defensiva importantísima, ya que desde aquí se podía controlar perfectamente todo el estrecho a gran distancia. En la actualidad se ha reconvertido en un restaurante, pero puedes pagar por subir a la terraza sin entrar al (carísimo, creo) restaurante.

Dominando la ciudad

Tras un agradable y empinado paseo, llegamos hasta la torre. Pagamos el correspondiente uso del ascensor y subimos a contemplar el atardecer desde el estrecho y agobiante mirador. La verdad es que la vista de la ciudad es realmente impresionante, a falta de una palabra mejor para describirlo. Estuvimos cerca de una hora observando toda la ciudad desde allí. Tras una preciosa puesta de sol, nos pusimos en marcha de vuelta al Hotel, agotados después del intenso día.

Buenas noches, Estambul