domingo, 6 de junio de 2010

Estambul - Dia 3 - Un paseo por el Bósforo: Desde Kanlika hasta Ortakoy

Después de las visitas organizadas de ayer, nos levantamos con ganas de ir a nuestro aire, y el plan de hoy es justo así. La idea es coger un barco en el puerto de Eminonu (junto al puente Gálat) a que nos lleve hasta Kanlika (a unos pocos Kilómetros por el Bósforo) y volver andando por la costa hasta donde podamos.

Bien temprano llegamos al puerto dispuestos a navegar estrecho arriba, y tras un rato intentando entendernos con la mujer de la taquilla conseguimos nuestros tickets y subimos al barco.

Visita panorámica

Aunque se trata de un barco de transporte, mas destinado a los lugareños que a los turistas, el barco está claramente preparado para ir disfrutando de las vistas durante el viaje. Una terraza en el nivel superior ofrece una fantástica vista del Bósforo a ambos lados del barco. Es increíble la cantidad de palacios y mezquitas que encontramos en ambas orillas.

La primera parte del trayecto es la mas interesante, ya que al estar cerca del nuecleo de la ciudad, la densidad de palacios y mezquitas a ambos lados es bastante alta. Llaman especialmente la atención la mezquita de Ortakoy (a la que iremos más tarde) y alguno de los palacios más emblemáticos, como los de Dolmabache o Beylerbeyi.

Mezquita de Ortakoy

Otra cosa realmente impresionante del trayecto son los puentes. Su tamaño y altura son realmente magníficos. Hasta que no pasas por debajo no te das cuenta del tamaño que realmente tienen. El primer puente, el más famoso, es el llamado "Puente del Bósforo", en todo un alarde de originalidad, y es un nexo clave de unión, ya no sólo entre las dos partes de la ciudad, sino entre Europa y Asia.

Puente del Bósforo

Seguimos el trayecto dejando a los lados pequeñas poblaciones, islas, urbanizaciones. El barco va haciendo escala en varios pequeños puertos, y la gente sube y baja con la tranquilidad de quien lo hace todos los días. Tras pasar el segundo puente (tan impresionante como el primero) llegamos a Kanlika, lugar donde vamos a desembarcar. A la hora de desembarcar nos sorprende que prácticamente nadie aparte de nosotros se baja aquí, solo un par de turistas como nosotros. Apenas sin darnos cuenta ponemos el pie sobre el puerto, pisando ya suelo asiático. Que rápido cambia uno aquí de continente...

Kanlika es una pequeña población en las afueras de Estambul, en el lado asiático de la ciudad. Este sitio no tiene un gran atractivo turístico, y es principalmente conocida por el yogurt que hacen aqui, que dicen que es de lo mejor que hay. Nos sentamos en una preciosa terraza a la orilla del mar (literalmente, desde la mesa casi puedes tocar el agua) a disfrutar del famoso yogurt (doy fé de que es magnífico). Se está tan bien que nos quedaríamos toda la mañana allí sentados, pero hay que ponerse en marcha. El sol cada vez está mas alto y parece que hoy va a hacer bastante calor...

El famoso yogurt de Kanlika (o lo que dejamos de él)

Fortaleza de Europa (Rumelihisarı)

El primer sitio que queremos visitar el llamado Rumelihisarı. Este es una fortaleza situada en el lado europeo del bósforo, justo enfrente de Kanlika. Tomamos un taxi para cruzar el enorme puente y tras unas vueltas nos deja en la puerta del castillo. Data del siglo XV, y se trata de una gran muralla con torres que dominan claramente toda esta zona del estrecho. En la entrada del castillo se encuentran alineados algunos de los grandes cañones que antaño vigilaban el estrecho. Todo el castillo esta construido sobre una empinada ladera, aprovechando la colina para crear un montón de terrazas naturales donde situar la artillería.

Desde lo alto del castillo

El sol pega con ganas, y las sombras escasean. Menos mal que en lo alto de la muralla sopla una brisa fresca la mar de agradable. Tras un agradable descanso a la sombra nos ponemos otra vez en marcha.

Paseo por el Bósforo


El castillo llega casi hasta la orilla, así que no hay mucho trayecto hasta el paseo. La orilla en esta zona es un sencillo paseo de hormigón, sin adornos ni barandillas pero bastante amplio. A pesar del intenso sol corre una brisilla bastante fresca que hace la mañana muy llevadera. Al otro lado (el asiático) se ven multitud de chalets y urbanizaciones que tienen pinta de ser de un nivel bastante alto. El paseo es agradable, y la compañía más. aún.

Camino de Bebek

Bebek

Al cabo de un rato caminando (algo más de un kilómetro) llegamos a Bebek. Este es una pequeña barrio bastante popular, y el lugar es bastante bonito. Llama la atención el elevado número de barcos privados amarrados a lo largo de la costa. Una vez empiezan las casas, el paseo desaparece para entrar dentro del pueblo. Esto se debe a que la orilla está completamente tomada por diferentes restaurantes que han puesto sus terrazas directamente sobre el mar. El sol sigue apretando con fuerza, y ya es la hora de comer, así que entramos a través de un callejón en uno de los muchos restaurantes de la zona. Según salimos a la terraza, nos quedamos maravillados del emplazamiento. Apenas estamos uno o dos palmos sobre la superficie del agua. El aire corre fresco y el restaurante es precioso. Desde nuestra mesa se disfruta de una vista preciosa sobre Bebek.

Una Mezquita en Bebek

Durante la comida presenciamos una escena curiosa. Un pequeño barco se acerca a la terraza del restaurante, amarra tranquilamente junto a nosotros y una pareja que teníamos sentada a nuestro lado se suben en el barco y se van. Esta claro que un taxi no es suficiente para algunos...

Tras una deliciosa comida consistente únicamente en pescado fresco (increíblemente bueno) y un delicioso Baklava, salimos del restaurante y reanudamos el paseo con un ritmo muy suave, disfrutando del momento. Mientras caminamos por Bebek, observamos algunos de los ejemplos mas llamativos de la construcción típica de la zona, fundamentada en la madera y a mi gusto un poco recargada.

Una casa típica en Bebek

Continuando el paseo

El paseo por Bebek es muy agradable y apenas sin darnos cuenta el camino vuelve a convertirse en el sencillo paseo marítimo de antes, aunque esta parte se encuentra bastante mas cuidada que la anterior. Casi sin darnos cuenta el pequeño paseo se convierte en un amplio parque con familias que pasan allí un día de fiesta. Desde alguien sacando al perro hasta una niña aprendiendo a pescar con sus abuelos. Incluso un pobre hombre echando una siesta como puede en un banco...

Una siesta te la puedes echar en cualquier lado...

Al cabo de un rato, y tras ver una interminable colección de impresionantes barcos (desde enormes cargueros chinos hasta lujosos yates turcos) llegamos al final del paseo, algo antes de pasar por debajo del puente del Bósforo, donde el amplio paseo se convierte en un pequeño arcén de una carretera. La brisa para debido a las vallas y las paredes a los lados de la carretera, y el calor empieza a ser menos llevadero. Tras media hora y pasar por algún sitio un tanto "raro", desembocamos de golpe en la zona de Ortakoy.

Barrio de Ortakoy

Este barrio es bastante pintoresco. De calles pequeñas y muy bonitas, está repleto de pequeñas tiendas y puestos. La zona no es demasiado extensa, pero resulta muy agradable dar un tranquilo paseo por aquí.

Uno de los múltiples rincones de Ortakoy

Toda esta zona gira en torno a la hermosa mezquita homónima que se encuentra a la orilla del mar. Ésta mezquita es una de las imágenes mas conocidas de Estambul. Ya la habíamos visto desde el barco (ver la primera foto de este post) pero desde cerca es incluso más hermosa. La plaza que está delante de la mezquita es un sitio ideal para parar a beber algo admirando la vista. El zumo de naranja que pedimos nos sabe a gloria después del largo paseo (una cosa curiosa es que en Estambul es muy habitual encontrar zumos recién exprimidos en muchísimos sitios a lo largo de la ciudad, incluso en puestos de la calle).

La mezquita de Ortakoy (y un horrible arcoiris de publicidad)

Tras el caluroso día, y ya cansados de andar cogemos un Taxi que nos lleve al Hotel. Mañana toca recorrer los bazares y más paseos por la ciudad vieja.

Buenas noches,
Rhadamon.

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