Otro día nos ponemos en marcha para seguir disfrutando de la increíble ciudad que es Estambul. Hoy toca ir de compras por la mañana y seguir con visitas despues de comer.
El Gran Bazar
El gran bazar es un sitio realmente peculiar. Se trata de un complejo entramado de callejuelas cubiertas repletas de tiendas, como un desordenado centro comercial repleto de puestos para turistas. Es el sitio perfecto para llevar recuerdos o regalos a la gente. Las tiendas de oro y plata son muy interesantes, y es lo único medianamente barato. Toda la joyería se vende al peso. El regateo es algo obligado en este lugar, es importante asumir que a pesar de todo lo que puedas regatear te van a seguir timando de todos modos, lo importante es que te timen lo menos posible.
La primera vez que vine, hace 9 años, este lugar era algo distinto, o al menos así lo recuerdo. Los precios han subido notablemente, y la gente es menos amable que antes. Incluso uno de los tenderos se puso a insultarme cuando tuvo la impresión que no quería comprar. La verdad es que me resultó algo decepcionante.
Lo peor de todo es que dejé la cámara en el Hotel, con lo cual no tengo fotos que poner del Gran Bazar.
El bazar de las Especias
Después de una rápida parada en el Hotel para recoger la cámara, bajamos a ver el bazar de las especias otra vez. Teníamos tiempo por la mañana y el primer día habíamos pasado casi a la carrera. Este bazar es mucho mas pequeño que el gran Bazar y con unos productos muy distintos. Aunque abundaban las especias, tambien encontrabas en casi todos los puestos delicias turcas o frutas desecadas, todo a granel. Los colores que pueblan los puestos hacen de este lugar un sitio muy bonito.
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| Un puesto del bazar de las especias |
Disfrutando de Sultanahmet
Al terminar en el bazar de las especias, el hambre nos dio una pista sobre la hora que era y lo que era de rigor hacer. Recomendados por una guía buscamos un pequeño hotel situado junto al Palacio de Tockapi que no quedaba muy lejos. Este hotel no vale gran cosa, pero su restaurante, situado en el ático del edificio, tiene unas vistas que valen su peso en oro. Tomamos una deliciosa comida (en Estambul se come bastante bien por lo general), prácticamente solos en aquella terraza. La sobremesa fue enormemente relajante. Las vistas sobre Santa Sofía y el estrecho eran espectaculares.
A la salida del restaurante dimos un agradable paseo por el barrio de camino (de nuevo) al puente Gálata. Este barrio esconde lugares preciosos por doquier....
De camino pasamos por la mítica estación de la que salía el Orient Express. Una estación curiosa aunque sin grandes pretensiones. Llegamos al puente Gálata y lo cruzamos hacia la llamada "ciudad nueva".
Taksim
Taksim es una plaza situada en la parte moderna de la ciudad. Esta plaza da nombre al barrio que lo rodea, muy diferente de la ciudad vieja que ya empezamos a conocer. El camino andando es algo largo, pero existe un pequeño tren subterráneo que atraviesa por debajo la colina de la torre Gálata y nos acerca al barrio. Es un servicio muy sencillo, pero rápido, barato y muy eficaz.
Al salir del subterráneo, observamos una ciudad completamente distinta a la que hemos visto estos días. Se trata de una ciudad moderna, como quien da un paseo por el centro de Madrid, aunque salvando las distancias. La calle principal es muy grande y es completamente peatonal, y a pesar de ello cuesta andar porque está llenísima de gente. Numerosos comercios se situan a lo largo de la calle. A pesar de todo esto sigue teniendo algo que la hace diferente, ese aire que caracteriza esta ciudad.
En el recorrido de esta larga calle encontramos diferentes escenas que animan el ambiente, desde unos músicos tocando instrumentos tradicionales hasta una manifestación en la que había casi mas policía que manifestantes. Un antiguo tranvía recorre esta calle arriba y abajo, aunque por su escaso tamaño parece ser mas decorativo que funcional.
Al final de la calle se extiende la plaza de Taksim, dominada por una ingente cantidad de palomas que descansan sobre los cables del tranvía, y por un auténtico ejército de Taxis que esperan a que los múltiples turistas que llegan a esta plaza quieran desplazarse a algún otro lado de la ciudad. Aprovechamos para coger un taxi que nos lleve de nuevo a la ciudad vieja, a la mezquita de Eyüp, situada junto a la colina de Pierre Loti.
Mezquita de Eyüp
Esta mezquita es bastante importante a nivel religioso, ya que es un importante lugar de veneración de los musulmanes. Parece ser que en este lugar murió uno de los Adalides de Mahoma. A pesar de haber oído cosas no demasiado buenas acerca de la tolerancia religiosa en esta zona, la verdad es que no tenemos el más mínimo problema. La mezquita es muy bonita, e intento no perturbar con la cámara a la gente que está allí rezando (no había mas turistas que nosotros por allí...). Justo coincidimos con una celebración que no tenemos ni idea de que va. Lo mas llamativo es que vemos numerosos niños vestidos con unas indumentarias muy estrafalarias (Mas tarde nos explicaron que era la ceremonia de la circuncisión).
La colina de Pierre Loti
Justo al lado de la mezquita empieza la subida a la colina de Pierre Loti. Esta colina es un gran cementerio, bastante bonito, pero que principalmente destaca por las impresionantes vistas que tiene sobre toda la ciudad. Debe su nombre a un escritor frances que le gustaba subir a lo alto de esta colina buscando inspiración. En lo alto de la misma hay algunas cafeterías, la mas famosa de ellas el "Pierre Loti Café", que domina toda la cima. A escasos minutos de la puesta de sol nos sentamos en una terraza con unas vistas alucinantes a tomar algo antes de la cena. Mientras disfrutamos del momento empieza a sonar la última llamada a la oración. Es sobrecogedor escuchar todas las mezquitas llamando a la vez. Al estar tan altos, el sonido es muy claro y todas las llamadas se mezclan en una curiosa melodía.
Tras disfrutar largo rato del sitio y el momento, nos levantamos y cogemos un taxi al Hotel. Todavía queda cenar, preparase para mañana e irse a dormir.
Se acabó lo bueno...
Mañana volvemos a Madrid. Parece mentira lo rápido que ha pasado todo. Nos llevamos un recuerdo maravilloso, que espero haber plasmado apropiadamente en este blog.
Buenas noches y hasta el próximo viaje
Rhadamon.





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