viernes, 14 de mayo de 2010

Estambul - Dia 1 por la tarde - Desde Tockapi a la Torre Gálata

Perdiendo el tiempo

Apenas sin tener tiempo para parar a comer, nos subimos a un autobús que nos llevará hasta ellos guía que nos enseñarán algunos de los sitios emblemáticos de la ciudad. Según llegamos al sitio acordado el minibús nos deja en un aparcamiento de autobuses, donde nos dicen que nos recogerá el guia español. Después de un rato sin que por allí aparezca nadie, nos enteramos de que está comiendo, junto con el resto del grupo. Hora y media después se digna a aparecer, argumentando que no sabia nada... Intentamos no pensar demasiado en ello y disfrutar de la visita. Primer destino: La mezquita de Rüstem Pasha.

Mezquita de Rüstem Pasha

El itinerario habitual nos habría llevado a la mezquita de Solimán el Magnífico, pero se encuentra cerrada por restauración. En su lugar nos llevan a la Mezquita de Rüstem Pasha. Esta mezquita se encuentra muy cerca del puente Gálata, no demasiado a la vista. La primera impresión desde fuera no es nada llamativa, ya que se trata de una pequeña mezquita con una arquitectura exterior bastante sencilla. Cuando entramos la impresión es muy distinta. El interior está ricamente decorado con azulejos donde predominan los colores azul y blanco. La cuidada decoración junto con la tenue iluminación hacen de este lugar un sitio realmente precioso. Ajenos a nosotros, unos pocos fieles rezan frente al pequeño mihrab de esta mezquita. La sensación en este lugar era realmente acogedora, quizá influida por la torrencial lluvia que cae fuera.

La acogedora mezquita de Rüstem Pacha

Palacio de Topkapi

Nuestro siguiente destino es el Palacio de Topkapi. A pesar de la molesta lluvia (y eso que era Julio) nos dirigimos hacia allí. Este palacio es conocido principalmente por el tesoro que acoge en su interior. Las dos piezas mas impresionantes de este tesoro son "El puñal Topkapi" y "El diamante del cucharero", que aunque tenga un nombre poco impresionante su tamaño es nada despreciable.

Realmente Tockapi es un gran recinto compuesto de múltiples zonas claramente diferenciadas por zonas. Amplios jardines, galerías, fuentes y miradores abundan en este lugar, cada uno de forma distinta a los demás. Llaman la atención algunos de los árboles, realmente viejos.

El Harén

La zona mas interior era únicamente para el sultán, y la disposición de los edificios es bastante arbitraria. Parece ser que cada nuevo sultán construía su propio pabellón, separado de los demás. Pero aparte del complejo, lo impresionante de esta zona son las vistas que hay sobre el mar y el cuerno de oro. Claramente esta gente eligió el sitio muy cuidadosamente.

Interior de uno de los pequeños pabellones

Poco después salimos de vuelta a la zona del puente Gálata. Se acaba la visita guiada y vamos dar una vuelta rápida por el Bazar egipcio.

Bazar Egipcio y la mezquita nueva

El bazar egipcio se encuentra situado en el lado viejo de la ciudad, junto al puente Gálata. Se trata de un pequeño bazar en forma de L cuya especialidad son las especias (de ahí su sobrenombre, "el bazar de las especias"). La sensación al entrar es impactante, ya que el ambiente está treméndamente cargado de los olores de todas las especias expuestas. Multitud de pequeñas tiendas se agolpan a los lados de la calle vendiendo principalmente dulces y especias de todo tipo. Todas a granel, por supuesto.

Los colores inundaban las pequeñas tiendas del bazar

Las delicias turcas (dulce típico y bastante peculiar, parecido a una gominola) están a la venta de todas las tiendas, y los vendedores salen de ellas para ofrecerte que las pruebes, a veces de forma bastante insistente. El de la foto no es el más típico, pero me llamó la atención :)

Las delicias turcas

Tras esquivar a tan peculiares personajes, y casi sin darnos cuenta, llegamos al final del bazar, a una calle secundaria que nos lleva hasta la parte de atrás de la mezquita nueva.

Llamando a rezar

Lo primero que llama la atención de esta mezquita es que nueva, nueva, no es. Tiene más de 300 años, lo que plantea un concepto diferente de lo nuevo y lo antiguo. La construcción no es demasiado ostentosa, pero es bonita, y encaja bien con la zona donde está ubicada. Parece que es más una mezquita de culto que turística, ya que cuando pasamos a su lado, numerosos paisanos entraban llamados a rezar a través de los altavoces de los minaretes.

Damos la vuelta a la mezquita para llegar hasta el puente Gálata (por cuarta vez hoy) y cruzarlo por fin.

Puente Gálata

La estructura del puente Gálata es realmente curiosa. Consta de dos niveles. En el nivel superior se encuentra la carretera, las vías del tranvía y un paso de peatones. El ajetreo es bastante intenso con toda la gente que cruza de un lado a otro del cuerno de Oro. Llama la atención el gran número de pescadores que se situan en los lados del puente, copando por completo la barandilla con sus cañas de pescar. Por los cubos que se encuentran a su lado parece que la pesca es bastante fructífera, aunque yo no me comería esos peces...

Hoy tenemos pescado para cenar

El segundo nivel del puente se encuentra por debajo del primero y es muy diferente a este. Este nivel es un paso peatonal lleno de restaurantes mas o menos típicos (muy orientados a los turistas). El ritmo es bastante mas lento y el ambiente es agradable, pero no es lo que buscamos en ese momento. Cruzamos al otro lado con la intención de llegar hasta la torre Gálata.

Un momento de relax

Atardecer desde la Torre Gálata

La torre Gálata es una torre muy antigua (del siglo XIV), y cuando se construyó era el edificio mas alto de toda la ciudad. Está además construido en lo alto de una de las colinas de los lados del cuerno de Oro, en el lado de la ciudad nueva. Esto la convirtió en una posición defensiva importantísima, ya que desde aquí se podía controlar perfectamente todo el estrecho a gran distancia. En la actualidad se ha reconvertido en un restaurante, pero puedes pagar por subir a la terraza sin entrar al (carísimo, creo) restaurante.

Dominando la ciudad

Tras un agradable y empinado paseo, llegamos hasta la torre. Pagamos el correspondiente uso del ascensor y subimos a contemplar el atardecer desde el estrecho y agobiante mirador. La verdad es que la vista de la ciudad es realmente impresionante, a falta de una palabra mejor para describirlo. Estuvimos cerca de una hora observando toda la ciudad desde allí. Tras una preciosa puesta de sol, nos pusimos en marcha de vuelta al Hotel, agotados después del intenso día.

Buenas noches, Estambul

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